Una raza con simpatía e inteligencia que llegó desde China para quedarse entre nosotros: El Pug o Carlino

Si tu mente solo gira entre preocupaciones como el trabajo, la familia, los estudios o las tarifas de luz y agua, entonces es hora de que pienses seriamente en conseguir una mascota especial que pueda bajar ese nivel de estrés que cargas contigo día a día. Cuando de mascotas especiales se trata, el pug es una de las que, con más años cuenta entre nosotros, siendo oriundo de China. 

El pug resulta una excelente compañía ya que es una de las más capaces de adaptarse a cualquier lugar, actividades o personas. 

¿De donde nos llegó tan atesorada compañía?

La historia nos señala que el pug es procedente de la China Imperial, es decir, de hace al menos unos 3.000 años. Para es entonces, el pug se encontraba asociado solo a personas con un alto estándar en la sociedad, ya que este se otorgaba como obsequio cuando tenía lugar alguna boda de príncipes, y era tomado como una ofrenda para los altos cargos,  lo que su crianza quedaba bajo la responsabilidad de las familias de los emperadores.

Debido a su alta categoría, esto le proporcionó una gran distinción, incluso se le atribuían poderes mágicos y de premonición. Las personas solían pensar que entre los pliegues de su rostro se encontraban mensajes con palabras de su alfabeto, de las cuales pensaban que se repetía de manera constante la palabra “príncipe”.

Si bien la crianza de encontraba a cargo de los emperadores, eran los criados quienes competían entre sí para alcanzar conseguir los mejores ejemplares. Aparte de ser conocidos como pug, también eran conocidos como perros “pai”, es decir, perros que entraban perfectamente debajo de sus mesas.

Al principio como la mayoría de las razas de perros, los pug fueron usados como perros de caza, para lo cual eran conducidos a sitios especiales en donde podían ejercer tal actividad luego de ser transportados y llegar en perfectas condiciones. Estos ejemplares reciben siempre un excelente trato, pero llegado el año 1.500 d.c. fue cuando este ejemplar alcanzó a codearse con el pueblo, ya que hasta esa fecha no había sido permitido. 

Dicho cambio de idea, surgió de una manera un tanto forzada y a raíz de los intercambios comerciales de China con Europa, en la que los marinos Holandeses se encargaban de transportarlos luego del robo de varios de estos ejemplares de los palacios imperiales. Por su parte, la casa real de Holanda no tardó en acogerlos de excelente manera, incluso se convirtieron en sus perros oficiales. 

La raza pug siempre ha sido objeto de gran protagonismo por su actitud y porte, con lo cual fueron los protagonistas de gran cantidad de obras de arte, como las plasmadas por el pintor español Goya quien se encargó de inmortalizar a un número importante de ellos los cuales poseían sus orejas cortadas. También la alta sociedad de Europa contó con su presencia por medio de a algunos de estos ejemplares con las orejas cortadas. Y también en la alta sociedad europea por medio de Fortune, el pug de Josefina Bonaparte, quien según la leyenda se dice odiaba a Napoleón.

Autor entrada: Editor